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Friday, May 14, 2004

Arcos Eléctricos y la Historia del EPP

Los peligros eléctricos existen desde que Thomas Edison inventó el
primer generador eléctrico, en Septiembre del 1882. Desde entonces, quienes
trabajaban con energía eléctrica en mediana y alta tensión (instalaciones
industriales) han utilizado algún tipo de protección personal, la cual no siempre
ha sido la correcta. A través de los años, con destacada y abundante
investigación y desarrollo por parte de unos pocos investigadores, se ha
intentado encontrar lo mas adecuado en EPP (Equipo de Protección Personal)
para los trabajadores eléctricos. Favorablemente para los electricistas en el
mundo entero, se ha avanzado suficientemente como para lograr establecer
muchos parámetros y limites que nos permiten en el presente saber la verdad y
dejar de lado muchos mitos acerca de la protección. Hoy, se ha conseguido
definir la ultima generación en EPP, lo que por mucho tiempo se había buscado.

Los Peligros Eléctricos

Los principales peligros que la energía eléctrica presenta son: el choque
eléctrico (electrocución) y los relámpagos de arco (quemaduras). El choque
eléctrico es él peligro más reconocido desde la creación del generador eléctrico,
mientras que el relámpago de arco no habría sido definido sino hasta el 1982(1),
tomando así 100 años descubrir este peligro y 121 años definirlo como se lo conoce hoy. En la actualidad en gran parte de las compañías de Latino América, el relámpago de arco no se reconoce como un caso de accidente en sus estadísticas. Se suele generalizar
como accidente por choque eléctrico sin saber realmente de qué trata este
fenómeno o si no, se le llama con otros NFPA Journal Latinoamericano Nota Especializada
nombres (entre ellos: flamazo, corto circuito, arco voltaico). Es por esta razón,
que por varios años no se protegió a los trabajadores adecuadamente de este peligro especifico - era algo inesperado - causando así serios accidentes y considerables muertes todos los días a trabajadores en todo el mundo.

Algunas Estadísticas al Respecto

Lo notable de estos dos peligros y de la forma en que fueron tratados es
que sobre un total de accidentes eléctricos, solo un 20% de los accidentes se
deben a choques eléctricos, mientras que un 80% son relámpagos de arco (2).
Algunas estadísticas muestran que a diario ocurren entre 5 y 10 relámpagos de
arco en EEUU (3), esto es basándose solo en los accidentes graves que terminan
en hospitales, pero se considera que una gran parte no llega a hospitales y son
atendidos en las mismas compañías. Una estadísticas, mas impactante aun, de
OSHA (Secretaria de Prevención de EEUU) muestra que a diario mueren entre 2
y 3 personas por relámpagos de arco. Se ha notado en los últimos años cómo
los estadounidenses están dejando de lado los trabajos eléctricos riesgosos,
contratando en gran parte a hispanos para hacerlos. En el año 2001 han muerto
891 personas hispanas en EEUU por accidentes relacionados con la
electricidad(4).

¿Qué sucede si nos exponemos a estos peligros eléctricos?

El choque eléctrico implica un flujo de energía eléctrica a través o sobre el
cuerpo, usualmente sucede por contacto directo pero puede suceder por
aproximación a limites no permitidos. La persona afectada por este fenómeno
puede simplemente sentir un cosquilleo o ser quemado internamente, obtener
daños neurológicos, sufrir paro respiratorio, cardiaco u otros daños también
severos.

El relámpago de arco es la liberación de distintos tipos de energía concentrada como
resultado de una falla, alcanzando temperaturas sobre los 19,000 C (la superficie solar tiene 4,980 C ). Se presenta como una explosión (relámpago) irradiando intensamente (ráfaga de arco, segunda fase del fenómeno) luz ultra violeta, infra roja, ruido a
altos decibeles, partículas de metal fundido y una onda con gran presión, que impactan de distintas formas sobre el cuerpo humano. En estos eventos no existe el contacto directo, sino que es toda radiación. Los relámpagos y ráfagas de arcos eléctricos pueden causar lesiones por la exposición a salpicaduras de metales fundidos, quemaduras de 3er grado por encendido, derretimiento de vestimenta y/o incendios secundarios (Ej.:transformadores de aceite), traumatismos físicos debido a la fuerza de explosión, daños en la audición y en la visión. Este fenómeno se presenta al realizar cualquier movimiento físico dentro de un equipo eléctrico y lo que lo hace más peligroso es que
es raro que se presente durante la operación normal, sino que sucederá cuando alguien se encuentre frente al equipo.

Accidente: Caso Real

Conversando con el Ing. David Fimbres (5) de Sonora, México, me dio su descripción de la exposición sobrevivida a un relámpago de arco de baja intensidad:
Me encontraba insertando una fase al interruptor, en una sala de control de motores, un área restringida. En un instante escuché un ruido seco, ví una luz muy fuerte, sentí un impacto, quedé ciego y había perdido la audición. Me encontraba en el suelo, aunque no sabía dónde estaba. Es como que te apaguen por un momento y te vuelvan a encender, no sabes dónde tienes las manos, las piernas y a pesar de que sabes que tiene los ojos abiertos está todo negro. Mentalmente no quería moverme por el riesgo de tocar otro equipo, pero no sabia qué estaba haciendo porque no me podía ver o sentir, no tenía
sensaciones. Podía estar quemado o herido, pero no lo sabía. Al rato comencé a ver un poco de luz, comencé a verme y moverme. Me quemé el rostro, perdí las cejas y pestañas. Mas tarde notamos que el cable, tornillo y parte del interruptor en que estaba trabajando se habían evaporado.

Comienzos de la utilización de EPP

Por muchos años la utilización de ropa de algodón y lana, guantes de caucho y de cuero fue lo más común, luego y a medida que se desarrollaron nuevas tecnologías, se empezaron a implementar fibras sintéticas a la ropa de trabajo, típicamente para darle más duración a las prendas. A principio de los años 70 s algunas compañías eléctricas al nordeste de EEUU comenzaron a utilizar antiparras / gafas (goggles) de lente claro con protección UV (ultra violeta), dado que se reconocía un peligro de explosiones eléctricas y se pensaba que era radiación UV. La practica fue demostrando que esto no era suficiente o el adecuado EPP para proteger a los trabajadores, dado que se tomaba en consideración solamente el choque eléctrico al utilizar materiales dieléctricos y aislantes, pero no se consideraban los relámpagos de arco. También se descubrió que
utilizando telas con fibras sintéticas y protección facial de materiales termoplásticos, al ser expuestos a arcos eléctricos muchas veces se empeoraba la situación. Estos materiales se fundían con el calor y se pegaban al cuerpo, extremidades y rostro de los trabajadores, haciendo que quemaduras que quizás podrían haber sido leves se transformaran en quemaduras de 3er grado.

2da Generación del EPP

Poco después de haber sido publicada la teoría de los arcos eléctricos por Ralph Lee, en 1985 Jack B. Hirschmann Jr. crea el primer protector facial para relámpagos de arco. Este es fabricado en poli carbonato con una protección UV, para proteger de los aspectos que se conocían hasta entonces de este fenómeno. En 1987 se confecciona el primer traje
para la protección de arcos eléctricos, diseñado en dos piezas, una parca o sobretodo hasta los tobillos con su capucha y protector facial con protección UV incorporado.

3ra Generación del EPP: Revolución de Normas y Estándares

Los 90 s fueron años de gran avance en cuestión de normas y estándares de seguridad eléctrica, esto asistió al desarrollo de mejores, más confiables productos de seguridad y el surgimiento de la 3er generación de trajes para relámpagos de arco. Por otra parte, no falto quien tomara ventaja y promoviera sus productos diciendo cumplir con ciertas bondades, cuando pruebas de laboratorio demostraban lo contrario. Se publicaron normas y estándares sobre productos como guantes, mantas, mangas, mangueras, cubiertas y herramientas aislantes, también otras complementarias a la seguridad eléctrica, que cubrían productos y procedimientos tales como calzado dieléctrico, guantes protectores de cuero, inspección visual de guantes aislantes, señales y etiquetas de seguridad,
escaleras y herramientas de fibra de vidrio y puestas a tierra (Tablas 3-3.8 y 3-
4.11 de NFPA 70E, 2000). En 1994 OSHA en su norma 1910.269 trata el tema de la vestimenta que contribuye a las quemaduras por arcos eléctricos y ASTM por medio del
estándar F1506 publica sobre la ropa de protección contra relámpagos de arco.
Por primera vez en la historia se escribe un estándar acerca del EPP para relámpagos de arco, a este lo complementan dos estándares que se publican en 1995, ASTM F1959 y F1958 los cuales revolucionaron el EPP para electricistas como se lo conocía hasta ese momento.
Los estándares permitieron a Oberon Company y DuPont cuantificar la incidencia de energía sobre telas y maniquíes, pudiendo darle niveles de protección a los trajes de relámpago de arco. Así se crea la 3er generación de EPP para relámpagos de arco, trajes conformados por capuchas, chaquetas y pantalones de 15, 31, 50 y 100 calorías por centímetro cuadrado (cal/cm²), dejando de lado el diseño anterior en forma de parca o sobretodo. Oberon va mas alla poniendo un factor de seguridad, reportando menor protección de la que sus telas proporcionaban, haciendo lugar a errores en los análisis de riesgo por parte de los usuarios. En este proyecto se creó un método de pruebas para
protección facial que permitió descubrir que los peligros no eran solo la radiación UV, sino que la mayor parte de la radiación era infra roja (IR). Esto hace que se cambie del
protector facial con protección UV a protectores faciales fabricados de poli carbonato con cobertura en oro 24k. Esta tecnología fue desarrollada por la Familia Hirschmann para
NASA y permite filtrar la radiación IR, UV y permite el paso de la luz visible. Llegado 1999 se cambio una vez mas la protección facial, esta vez a propianato con la resina ArcX , un producto exclusivo de Oberon Company y el inicio de protectores faciales
con niveles de protección similar al de las telas de los trajes. Se introduce un nuevo componente al EPP del electricista, las mantas de supresión de arcos periféricos. Con esto los trabajadores pueden crear barreras de contención en equipos periféricos, dándoles protección extra de relámpagos de arcos en equipos cercanos al lugar de trabajo de ellos.

Buscando el Traje Apropiado

Se decidió evolucionar el diseño del traje, de una parca al traje de dos piezas porque se descubren los peligros asociados a la parca. Al hacer trabajos en bajas alturas o al agacharse, los trabajadores exponían sus extremidades inferiores, quedando al descubierto en el momento de un relámpago de arco. Se modifican los cerramientos, dejando de lado piezas metálicas y añadiendo materiales dieléctricos resistentes a altas temperaturas. Actualmente hay compañías que ofrecen el traje con diseño de parca o
sobretodo, siguiendo el modelo del primer traje para arcos , sin saber él por qué
quedo obsoleto. Se pueden encontrar trajes con costuras de hilos inflamables, que al ser sometidos a pruebas de arcos uno puede verlos literalmente desarmarse. Existen cerramientos metálicos, que resultan peligrosos, otros que son de plástico (Velcros y cierres) que al ser expuestos a relámpagos de arco se funden sin dejar quitar el traje y atender a la victima o cediendo en el momento del relámpago de arco y exponiendo a la victima. He visto trajes con bolsillos y bolsas, lo que resulta peligroso si alguien coloca una herramienta en estas. El colmo es los que tienen aberturas para ventilación, que dejan que el relámpago de arco, de naturaleza envolvente, ingrese al traje en el momento de la explosión. Los protectores faciales que utilizan algunos en sus capuchas son transparentes (claros) lo cual no ofrece protección alguna, otros son sumamente
oscuros al punto de que pueden provocar un accidente por falta de visibilidad.
Es sumamente importante que se hagan las pruebas necesarias para determinar el nivel de protección que ofrece un protector facial y especialmente para igualar la protección de las telas en cada traje, esto es algo que sé, que solo Oberon hace.

Para seleccionar su traje: 1) Haga un análisis de riesgo. 2) Tome en
consideración los puntos que mencioné en el párrafo anterior, de nada le serviría
comprarse un traje y que el día que lo necesite no le funcione. 3) Pídale al
fabricante los resultados de las pruebas en laboratorio (ASTM 2178-02 &
F1959). Esta será la única forma de estar 100% seguro de que ese traje
completo, incluyendo protector facial, resistirá al momento de un accidente y le
salvará la vida.

NFPA 70E Edición 2000

Llegado el año 2000 se publica la nueva edición de la norma NFPA 70E, una excelente
norma que ofrece contenido sumamente importante para todo trabajador eléctrico:
Entrenamiento, procedimientos, ingeniería de control y EPP. Uno de los capítulos esta
dedicado completamente al EPP del electricista,donde se habla de los peligros de relámpagos y ráfagas de arco eléctrico y la protección adecuada. Esta sección se basa en la descripción de los únicos trajes para arcos eléctricos existentes (la línea Flashguard de Oberon) que cumplían con este estándar y todas las pruebas ASTM que aplicaban a este fenómeno, incluyendo ASTM P S58 (resistencia a la flama ATPV y EBT) y ASTM 2178-02 (prueba de nivel de protección de los protectores faciales, inventada en aquel entonces y publicada por ASTM en el 2002).

La norma 70E contiene una tabla (3-3.9.3) con categorías 0 a 4, con los niveles de protección por categoría, peso de las telas y combinación de telas que se pueden utilizar. Esta tabla muestra las opciones de trajes existentes hasta ese momento y los que surgirían a raíz de la 70E, pero no toma en consideración ciertos aspectos importantes. Las categorías llegan hasta 40 cal/cm² mientras que los análisis muestran que los peligros pueden triplicar este numero. Los pesos de las telas también eran asumiendo que se utilicen las telas introducidas por Oberon, lo cual no necesariamente debe ser así. Se espera que en la versión 2004 se cambie esta tabla, eliminando los pesos de las telas e inclusive agregando categorías de peligros.

Análisis de Riesgos

Quien trabaje en equipos eléctricos en cualquier instalación industrial lo más probable es que tenga que protegerse del peligro de los relámpagos de arco y para hacer esto necesitará llevar a cabo un análisis de potenciales riesgos y determinar su potencial exposición de energía en cal/cm². Los análisis deben hacerse para cada equipo eléctrico de sus plantas, donde algún trabajador realice alguna tarea. No importa que se trabaje sin energía, dado que muchos accidentes suceden cuando se cree estar trabajando en estas
condiciones o al momento de tomar la medición de potencia.

Existe otra tabla (3-3.9.1) que clasifica las categorías de riesgos a los que se expone un trabajador al realizar tareas especificas en equipos determinados, no se debe utilizar para seleccionar el traje, sino que esta es una referencia para el inicio de su análisis de riesgo. La NFPA 70E ofrece unas formulas que le permiten a uno llevar adelante su análisis de potenciales riesgos, la otra opción es la de utilizar un programa (software) donde uno ingresa las mismas variables claves y el programa le da los resultados, su potencial peligro en cal/cm². Hay varios programas, yo acostumbro a usar el más popular y de distribución gratuita llamado Duke Heat Flux Calculator, el cual se puede bajar de la Red www.arcoselectricos.com o pidiéndomelo por correo
electrónico yo se lo haré llegar, junto a un manual de instrucciones y una presentación sobre los factores de corrección que no se encuentra en la Red.

¡¿Algunos Problemas?!

Con un intenso programa de investigación y desarrollo por parte de Jack B. Hirschmann Jr. (7) y el Dr. Thomas T. Neal (8), se descubrieron varios hechos sorprendentes acerca de los materiales que están siendo utilizados en la actualidad por la mayoría de los fabricantes de trajes para arcos eléctricos.

Durabilidad, Peso y Productividad: El algodón resistente al fuego tratado químicamente (FRT) es hasta 50% mas pesado y duro que las fibras intrínsecamente resistentes (FIR), entorpece las actividades del trabajador, le quita productividad y tiene una vida útil de la mitad comparada con la otra.

Limitaciones de Lavado: A las FRT se les puede lavar la protección con
los lavados de la prenda, sin que uno pueda notarlo a simple vista ni someterlo a
una simple prueba para averiguarlo. Una forma es hacer una prueba ASTM F1959, donde se expone a un relámpago de arco y se hace un monitoreo de la incidencia de energía, pero después de esto no se puede volver a utilizarla.

Reacción Exotérmica: El FRT protege hasta el punto donde el sistema químico que apaga la flama se activa, esto es cuando las fibras se encienden. Cuando esto sucede hay una reacción exotérmica, lo que significa que emite calor cuando esta reacción sucede. Una vez que se supera el nivel de protección de las fibras esta reacción exotérmica hará que la energía emitida, en forma de gas caliente, queme al usuario causando quemaduras de 2do y 3er grado. Cuando esta reacción toma lugar, los gases calientes del FRT, bajo el
nivel de protección apagan el fuego de las fibras. Pero, si se supera el nivel de
protección, estos gases nocivos serán emitidos causando también problemas respiratorios dentro de la capucha y haciendo que el trabajador tenga que sacársela aun estando en una situación de riesgo.

Protectores Faciales para Arcos: Los protectores faciales para usos generales se derriten y gotean al ser expuestos a un arco eléctrico de baja intensidad, los de propianato especialmente diseñados para arcos eléctricos al superar su limite de protección gotean, mientras que los de policarbonato especialmente fabricados con la resina ArcX solo se carbonizan, manteniendo su forma original en el interior del protector facial.

Ultima Generación

A mediados del año 2003 se logro desarrollar la más avanzada línea de EPP para relámpagos de arco, implementando lo ultimo en tecnología de fibras intrínsecamente resistentes (FIR) al fuego y de protectores faciales en policarbonato. Se inicia partiendo de una fibra intrínsecamente resistente al fuego, con mayor resistencia termal y más alta resistencia a roturas por exposición al calor que las FRT. Luego con estas fibras se diseña la tela que hoy compone los trajes para relámpagos y ráfagas de arco sin
comparación en el mundo. Sus características naturalmente permiten que no se lave la protección, que sean 50% más livianas que las anteriores y mucho más flexibles, ofreciendo más comodidad y seguridad. Su flexibilidad y peso permitieron elaborar overoles de protección de 15 a 65 cal/cm² y trajes de tres piezas que van de 15 cal/cm² hasta unas impresionantes 112 cal/cm² balísticas. Se han incorporado fibras de resistencia balística para soportar el impacto de las explosiones de metales fundidos y sólidos a 100 cal/cm² de exposición.

Los niveles de protección que se ofrecen igualan a los de la tabla 3-3.9.3 de NFPA 70E, facilitando así la selección. Cada uno de estos niveles 15, 25, 40, 50, 65, 100 y 112
cal/cm² balísticas son de colores diferentes, se ha creado una simbología para facilitar la identificación de los trajes a simple vista. La ultima tecnología en protección facial alcanzo una impresionante 64% mayor visibilidad que los anteriores, la mejor visibilidad del mercado. Su diseño y componentes hacen que tenga mayor durabilidad, no se empañe y en los niveles bajos (12, 15, 25 cal/cm² hasta que sea vea mejor que
al no tener protección).

Se ha creado la única línea de guantes para termógrafos, de los mismos niveles de protección que los trajes. Los termógrafos si bien se exponen al peligro de los relámpagos de arco, no lo hacen al del choque eléctrico dado que no hay contacto directo
con la superficie del equipo sino que se mantienen a distancia.

Las fibras de Nomex son la opción con más durabilidad y económica para vestimenta resistente al fuego de uso diario, pero para la protección a los arcos eléctricos telas con alto contenido de Kevlar permiten una mejor protección con menos peso. Por ejemplo, la nueva línea de protección a los arcos eléctricos de Oberon consiste en telas ricas en las fibras exclusivas de Oberon, Kevlar y Nomex siendo lo ideal en protección para esta categoría de peligros, de hecho las fibras de Kevlar son utilizadas en los niveles de 25 cal/cm² y más altos de la línea de Oberon en sus sistemas livianos de ultima generación de protección para arcos eléctricos. Dr. Thomas E. Neal

Tomo 100 años definir los relámpagos de arco y otros 22 años llegar a tener el nivel de conocimiento de hoy, donde se cree que se ha podido definir el fenómeno y sus características por completo. Si es o no el final de este descubrimiento no lo sabemos, pero si podemos decir que hoy existe la protección máxima que jamás haya existido.

por Lic. Alejandro M. Llaneza

Consultor, Instructor y Educador en Seguridad y Equipamiento de Protección Personal
para la Industria Petroquímica, Eléctrica y General. Escritor y Colaborador en Revistas y Portales de la Industria. Participante activo de en la promoción de la norma NFPA 70E y escritor de normas y estándares de seguridad eléctrica para corporaciones y compañías privadas de la industria Latinoamericana. Miembro del Grupo de Investigación y Desarrollo de Oberon Company. Gerente de Ventas Internacionales Oberon Company

(1) R. H. Lee, "The other electrical Hazard: Electrical Arc Blast Burns", IEEE
Transactions on Industrial Applications, Vol. 1A-18, No. 3, p246, May/June 1982

(2) C. M. Kent and H. L. Floyd, "Managing the Other Electrical Hazard: Electric Arcs," American Society of Safety Engineers Forum titled "Safety Technology 2000," Orlando, Florida, June 19, 1995.

(3) Capshell Inc. Chicago, Preventing Arc Flash Incidents in the Workplace, Document Number 0613NA0301

(4) Lost in the Translation By Matthew Halverson, Managing Editor Electrical Construction & Maintenance, Jun 1, 2003

(5) Entrevista al Ing. David Fimbres, 1 de Junio del 2003, Veracruz, México

(7) Jack B. Hirschmann Jr., President - R&D Director of Oberon Company. Una familia con más de 65 años de experiencia en la industria de la seguridad, inventor de varios productos de seguridad.

(8) Thomas E. Neal, Doctorado en Química Analítica, Gte. de Tecnología e Ingeniería Eléctrica de DuPont de Nemours, del Laboratorio de Pruebas de Energías Termales y de Desarrollo de Productos para Oberon Company

Wednesday, December 17, 2003

Vestimenta Protectora para Arcos Eléctricos de Ultima Generación

La protección máxima que jamás haya existido!!

Lic. Alejandro Llaneza


¡¿Algunos Problemas en la Industria?!

Con un intenso programa de investigación y desarrollo por parte de Jack B. Hirschmann Jr. y el Dr. Thomas T. Neal, se descubrieron varios hechos sorprendentes acerca de los materiales que están siendo utilizados en la actualidad por la mayoría de los fabricantes de trajes para arcos eléctricos.

Durabilidad, Peso y Productividad: El algodón resistente al fuego tratado químicamente (FRT) es hasta 50% mas pesado y duro que las fibras intrínsecamente resistentes (FIR), entorpece las actividades del trabajador, le quita productividad y tiene una vida útil de la mitad comparada con la otra.

Limitaciones de Lavado: A las FRT se les puede lavar la protección con los lavados de la prenda, sin que uno pueda notarlo a simple vista ni someterlo a una simple prueba para averiguarlo. Una forma es hacer una prueba ASTM F1959, donde se expone a un relámpago de arco y se hace un monitoreo de la incidencia de energía, pero después de esto no se puede volver a utilizarla.

Reacción Exotérmica: El FRT protege hasta el punto donde el sistema químico que apaga la flama se activa, esto es cuando las fibras se encienden. Cuando esto sucede hay una reacción exotérmica, lo que significa que emite calor cuando esta reacción sucede. Una vez que se supera el nivel de protección de las fibras esta reacción exotérmica hará que la energía emitida, en forma de gas caliente, queme al usuario causando quemaduras de 2do y 3er grado.

Cuando esta reacción toma lugar, los gases calientes del FRT, bajo el nivel de protección apagan el fuego de las fibras. Pero, si se supera el nivel de protección, estos gases nocivos serán emitidos causando también problemas respiratorios dentro de la capucha y haciendo que el trabajador tenga que sacársela aun estando en una situación de riesgo.

Protectores Faciales para Arcos: Los protectores faciales para usos generales se derriten y gotean al ser expuestos a un arco eléctrico de baja intensidad, los de propianato especialmente diseñados para arcos eléctricos al superar su limite de protección gotean, mientras que los de poli carbonato especialmente fabricados con la resina ArcX® de Oberon solo se carbonizan, manteniendo su forma original en el interior del protector facial, otorgando la maxima protección existente al usuario.

Ultima Generación de Trajes

A mediados del año 2003 se logro desarrollar la más avanzada línea de EPP para relámpagos de arco, implementando lo ultimo en tecnología de fibras intrínsecamente resistentes (FIR) al fuego y de protectores faciales en poli carbonato.

Se inicia partiendo de una fibra intrínsecamente resistente al fuego, con mayor resistencia termal y más alta resistencia a roturas por exposición al calor que las FRT. Luego con estas fibras se diseña la tela que hoy compone los trajes para relámpagos y ráfagas de arco sin comparación en el mundo. Sus características naturalmente permiten que no se lave la protección, que sean 50% más livianas que las anteriores y mucho más flexibles, ofreciendo más comodidad y seguridad.

Su flexibilidad y peso permitieron elaborar overoles de protección de 15 a 65 cal/cm2 y trajes de tres piezas que van de 15 cal/cm hasta unas impresionantes 112 cal/cm2 balísticas. Se han incorporado fibras de resistencia balística para soportar el impacto de las explosiones de metales fundidos y sólidos a 100cal/cm2 de exposición.

Los niveles de protección que se ofrecen igualan a los de la tabla 3-3.9.3 de NFPA 70E, facilitando así la selección. Cada uno de estos niveles 15, 25, 40, 50, 65, 100 y 112cal/cm2 balísticas son de colores diferentes, se ha creado una simbología para facilitar la identificación de los trajes a simple vista.

La ultima tecnología en protección facial alcanzo una impresionante 64% mayor visibilidad que los anteriores, la mejor visibilidad del mercado. Su diseño y componentes hacen que tenga mayor durabilidad, no se empañe y en los niveles bajos (12, 15, 25cal/cm2 hasta que sea vea mejor que al no tener protección).

Se ha creado la única línea de guantes para termógrafos, de los mismos niveles de protección que los trajes. Los termógrafos si bien se exponen al peligro de los relámpagos de arco, no lo hacen al del choque eléctrico dado que no hay contacto directo con la superficie del equipo sino que se mantienen a distancia.

Tomo 100 años definir los relámpagos de arco y otros 22 años llegar a tener el nivel de conocimiento de hoy, donde se cree que se ha podido definir el fenómeno y sus características por completo. Si es o no el final de este descubrimiento no lo sabemos, pero si podemos decir que hoy existe la protección máxima que jamás haya existido.

www.arcoselectricos.com


Principios de Protección Contra la Formación de Arco Eléctrico

Cumplimiento de las Normas de Seguridad Eléctrica


Por Alejandro Llaneza y Randell B. Hirschmann


En los últimos tiempos hemos visto un gran número de avances en lo que respecta a estándares de seguridad eléctrica, en los EEUU y Canadá estos estándares cubren virtualmente a todos los trabajadores de la electricidad. Afortunadamente para los trabajadores en Latino América, nuestros países han comenzado a adoptar dichos estándares. El objetivo de los estándares es crear un ambiente de trabajo más seguro. A lo largo del país, todos los días debemos ser testigos de explosiones de arcos eléctricos (relámpagos y ráfagas de arco); las estadísticas muestran que en los EEUU suceden entre 5 y 10 arcos eléctricos por día.

Desgraciadamente, detrás de cada una de esas explosiones de arcos eléctricos encontramos historias trágicas de discapacidades, familias destruidas y vidas desperdiciadas. Desde la perspectiva del empleador, no se trata de un problema hipotético, sino un problema real que va a hacer estragos en su cuenta bancaria a través de costos médicos, de rehabilitación y de capacitación, como así también probables multas onerosas provenientes de organizaciones como OSHA en los EEUU (similar al Ministerio de Trabajo y de la Seguridad Social) y otras en todo el mundo.

Hay 7 ideas sencillas que debemos tener en cuenta durante la creación de un programa de protección contra la formación de arcos eléctricos:

#1 El trabajador: El trabajador mismo es un elemento clave del programa de seguridad de una compañía. El electricista debe estar calificado para llevar a cabo el trabajo que le ordenan realizar. La norma 70E de NFPA (2-1.1.2) dice: "Sólo se permitirá que las personas calificadas trabajen en los conductores o parte de circuitos eléctricos que han sido puestos en una condición de trabajo eléctricamente segura." Es decir que el trabajador posea suficiente conocimiento y capacitación para desarrollar la actividad, porque un poco de conocimiento es algo peligroso. Si la tarea se encuentra más allá de la capacidad del trabajador, estará poniendo en peligro su vida, las vidas de sus compañeros y un equipo eléctrico de gran valor.

#2 Prácticas de trabajo: Es evidente que el empleador no desea poner en riesgo a sus empleados. Es muy importante minimizar los peligros potenciales a los que su personal se ve expuesto. Se deben establecer una serie de procedimientos o reglas de trabajo que los electricistas deben acatar. Los siguientes son algunos ejemplos:

Trabajo en sistemas des-energizados
Utilización de equipamiento de seguridad (herramientas aisladas, pértigas, etc)
Implementación de Programas de Candado - Etiqueta

#3 Evaluación del peligro: La NFPA 70E exige que todos los empleados que trabajan con electricidad realicen una evaluación del peligro de cualquier labor que implique más de 50 voltios, en donde haya posibilidades de un incidente con arco eléctrico. El objetivo de esta evaluación es establecer el nivel de peligro al que se encuentra expuesto el empleado mientras realiza su labor. Como resultado de este análisis, el empleador podrá proveer a sus empleados un EPP (Equipo de Protección Personal) con el nivel de protección adecuada. El análisis del potencial riesgo comienza con el ingreso de información sobre el equipo donde se realizara la tarea especifica. Se deben incluir los siguientes elementos:

Amperaje
Voltaje
Abertura del arco
Distancia del trabajador a la fuente del arco
Duración del arco basada en ciclos (del interruptor, fusible, etc.)
Configuración del sistema (arco en caja o abierto)

A través del voltaje conocido, es sencillo identificar los guantes adecuados para el trabajo a realizarse. Los guantes de goma funcionan como aislante del choque eléctrico (y electrocución potencial). Deben tener el suficiente aislamiento para resistir la conducción de electricidad desde la fuente, a través del cuerpo del trabajador hasta tierra. Si el electricista está trabajando en un sistema con un voltaje de alimentación de 480 voltios (CA), unos guantes clase "00" serán suficientes. Sin embargo, si se está trabajando en un sistema con aproximadamente 17kV (CA), serán necesarios unos guantes clase "2". Cuanto más elevada sea la graduación de los guantes, mayor será la capacidad de aislamiento. Si la protección es insuficiente o inexistente, la energía va a pasar a través del cuerpo del trabajador. Según la cantidad de corriente, podrá recibir una pequeña descarga, una quemadura grave o morir electrocutado.

La identificación de un nivel adecuado de indumentaria es un poco más complicada que la selección de guantes. Estos se utilizan como aislantes para prevenir un choque eléctrico, mientras que la indumentaria los protegerá del mayor peligro, los arcos eléctricos. La indumentaria que se usa es un aislante del calor, la energía termal que genera esta terrible descarga explosiva que provoca el arco. Esta energía se mide en calorías, o más específicamente, calorías por centímetro cuadrado. Para visualizarlo, podemos pensar en un encendedor. La punta de un dedo mide aproximadamente 1 centímetro cuadrado. Si sostenemos un encendedor de cigarrillos a 2,5 cm. del dedo índice y lo encendemos, veremos que difícilmente podremos mantenerlo durante mucho tiempo. En 1 segundo, el dedo recibió aproximadamente 1 cal/cm². Si no pudo mantener el dedo por un tiempo tan corto con una exposición de 1 caloría, imagínese 8, 40 o 95 calorías. Una explosión de arco eléctrico y su energía termal no deben tomarse a la ligera. Incluso 2 o 3 calorías, un nivel fácilmente alcanzable con un servicio de 480 voltios, debe tratarse con respeto. Lo más probable es que la exposición de 1 a 2 cal/cm² provocara en la piel humana una quemadura de segundo grado.

La cantidad de corriente disponible es una variable importante que determina la cantidad de energía térmica producida por la explosión de arco. Si no se está generando la energía en el lugar, se debe contactar al departamento de ingeniería del servicio público local (el servicio que provee electricidad al lugar en donde se llevan a cabo las tareas), y preguntar sobre la corriente disponible en las instalaciones. Para ilustrar este punto podemos utilizar una simple analogía: su hogar.

En el sótano quizás tenga un panel eléctrico de 100 amps. Sin embargo, en la calle hay líneas de alta tensión, que transportan 2000 amps de energía, para proveer electricidad no sólo a su casa sino también otros hogares de la misma calle. Si ocurriera un arco eléctrico dentro de su panel eléctrico, el primero consumiría la mayor parte de los 2000 amps que se encuentran en su calle. Tomará toda la energía que pueda encontrar y la liberará en forma de una explosión de arco. Lo mismo puede ocurrir en sus instalaciones. Si la empresa de servicios públicos local está proveyendo electricidad a sus instalaciones, potencialmente toda la electricidad que circula por la calle podría atraerse para formar un arco. Es cierto que el equipamiento general, la iluminación y los equipos de las oficinas disminuyen la cantidad de energía disponible para generar el arco, sin embargo es muy difícil o imposible cuantificar la reducción. A menudo es más fácil incluir la total cantidad de corriente disponible en los cálculos, en lugar de "adivinar". En el peor de los casos se sobreestimarán los peligros y el nivel de protección será calculando el peor potencial peligro.

Existen varios recursos disponibles para calcular el nivel de potencial exposición a la energía del arco. Una herramienta sencilla es la Duke Power Heat Flux Calculator, un programa que brinda un cálculo razonablemente preciso. Este shareware se encuentra disponible en la Red en forma gratuita. Para solicitar la Duke Heat Flux Calculator y/o una Guía en español sobre cómo utilizarla pueden escribir a AQUI. Dentro de la 70E de NFPA, existen fórmulas para calcular los niveles de peligro, como así también los límites de acercamiento a los peligros.

Al realizar el análisis de riesgo, es importante tener en cuenta la famosa frase de computación "Basura adentro, basura afuera". Es muy importante comenzar los cálculos con números razonables. Si ingresa a sus cálculos números demasiado bajos, el resultado no será representativo de los peligros reales y no se estará protegiendo al personal de la manera adecuada. Lo indicado es realizar la evaluación con números razonables, inclusive considerar el mayor potencial peligro, a fin de garantizar que se ha diseñado un factor de seguridad para los empleados.

#4 Una protección mayor que el peligro: Utilizando una analogía con el fútbol, si queremos que nuestro equipo salga victorioso, debemos contar con una defensa que sea mejor que los atacantes del otro equipo. A fin de proteger a los empleados, se debe garantizar que la protección que están utilizando sea mayor (una indumentaria con nivel de protección mayor) que el arco que podría generarse en el trabajo que están realizando. De la misma manera en que nadie querría utilizar un chaleco antibalas diseñado para calibres pequeños y luego recibir disparos de un arma de grueso calibre. Es muy probable que esa persona no sobreviva, porque a pesar de estar utilizando un chaleco antibalas, no brindará la protección adecuada frente a los altos calibres. Tampoco es adecuado utilizar protección contra arcos eléctricos que se encuentra por debajo del potencial peligro de exposición. El resultado de la protección inadecuada será quemaduras graves y la potencial muerte.

#5 Capas: Se ha avanzado mucho sobre la idea de proveer diferentes capas de protección. El objetivo se basa en agregar valor a la protección que ofrecen diferentes capas en la indumentaria (como la protección que brinda el espacio de aire entre las capas) a fin de crear un sistema de protección que iguale o supere al peligro. Comúnmente, los trajes de algodón resistente al fuego (FR) o de Nomex® que utilizan los empleados pueden brindar una protección desde 4 a 10 cal/cm². Si le agregamos un traje de 15 cal/cm², la lógica indicaría que tendríamos cerca de 25 cal/cm² de protección. Sí . . . ¡pero no es así! El cuerpo tendrá aproximadamente 25 cal/cm² de protección mediante la combinación de la indumentaria de trabajo con el traje contra arcos, pero no se está utilizando indumentaria de trabajo en la cabeza. La capucha seria la única protección para la cabeza, en este caso de 15 cal/cm². Si el empleado se ve expuesto a una explosión de arco de 25 calorías, el cuerpo estará protegido, pero su rostro y cabeza sufrirán terribles quemaduras. Es extremadamente importante estar protegido de pies a cabeza con un nivel superior de protección en cal/cm², que la del potencial peligro. La medicina moderna es maravillosa y a veces puede hacer milagros; sin embargo, tiene limitaciones en cuanto a la reparación de un rostro después de quemaduras.

#6 Superficie Cubierta: ¡Si no está cubierto, no está protegido! Algunos empleados caen en la tentación de utilizar sólo una chaqueta o una capucha, o una chaqueta sin pantalones. Esto no sólo es poco inteligente, también va en contra de lo que NFPA 70E exige. Un peligro que supera las 8 calorías exige el uso de una capucha y una vestimenta que cubra todo el cuerpo. Por debajo de este nivel (Categorías de peligro 1 y 2 según NFPA 70E), la indumentaria de trabajo resistente al fuego y un protector facial especialmente diseñado y probado para arcos eléctricos serán suficientes. Si analizamos los protectores faciales, éstos son simplemente eso: protección para el rostro. No son dispositivos de protección para la cabeza, sólo protegen el rostro (esta medición en pruebas de laboratorio es realizada con los sensores termales en maniquíes, para los ojos, la boca y debajo de la barbilla). Se debe considerar seriamente el uso de un pasamontañas cuando se utiliza un protector facial en niveles menores a 8 calorías, a fin de brindar protección al resto de la cabeza. Sin embargo, la 70E exige capuchas por encima de las 8 calorías.

#7 Indumentaria: No toda la protección para arcos eléctricos es igual. La NFPA 70E y ASTM F1506-02a exigen que toda la indumentaria para arco eléctrico establezca su grado de protección en una etiqueta, en ATPV. Esto establece que el fabricante de la indumentaria ha realizado pruebas de la tela, de la que está hecha la prenda, y ha determinado que la tela brinda un nivel específico de protección contra la energía termal de una explosión de arco. Siempre se debe buscar el nivel de protección contra arcos eléctricos (ATPV). Si la indumentaria no tiene una graduación contra arcos, entonces NO brinda protección contra arco eléctrico.

Existe un relativamente nuevo estándar de prueba, ASTM F2178-02a, el cual se considera el más importante. Esta exige que los fabricantes de capuchas y protectores faciales realicen pruebas sobre estos productos. Este estándar se desarrolló para garantizar que a las capuchas se les otorgue su nivel de protección según su punto más débil. Los fabricantes deben llevar a cabo un mínimo de 20 pruebas sobre el producto vendido. La capucha ya no se analizará por la protección que ofrece la tela, sino por el desempeño del producto completo. Poco a poco la industria está haciendo estas pruebas. Antes de adquirir cualquier EPP para arcos eléctricos, uno debe asegurarse que este haya sido aprobado bajo las normas y estándares NFPA 70E, ASTM F1506-02a y F2178-02ª, soliciten los resultados si es necesario.

Para finalizar cabe mencionar, que la protección que no se usa de la manera adecuada no brindara la protección esperada. Si la chaqueta no está cerrada o la capucha es dejada en el piso, el usuario seguramente sufrirá quemaduras en la exposición a un arco. A pesar de todo el conocimiento, la experiencia, bien intencionadas evaluaciones de peligro por parte de los empleadores y del gasto en indumentaria para arcos. Por eso, es sumamente importante tener en cuenta durante la creación de un programa de protección contra la formación de arcos eléctricos, la participación de todo el personal involucrado en las tareas a evaluar. No solo determinar que protección se debe utilizar en cada tarea, sino que además se les debe demostrar él porque de esto.

El trabajo del electricista es una labor peligrosa. De hecho, según un trabajo reciente del Departamento de Estadísticas del Trabajo de EEUU, los electricistas tienen la tercera profesión más peligrosa. Aún así, si ocurre un accidente, con precauciones, cuidados y capacitación apropiada según NFPA 70E, las quemaduras provocadas por una exposición a arcos eléctricos pueden minimizarse o incluso prevenirse. Sus esfuerzos rendirán frutos sobre la moral de los empleados y en las finanzas de la compañía.

Por Alejandro Llaneza (*) y Randell B. Hirschmann

(*)Consultor, Instructor y Educador en Seguridad y Equipamiento de Protección Personal para la Industria Petroquímica, Eléctrica y General. Escritor y Colaborador en Revistas y Portales de la Industria. Miembro del Grupo de Investigación y Desarrollo de Oberon Company. Gerente de Ventas Internacionales Oberon Company www.arcoselectricos.com
Principios de Protección Contra la Formación de Arco Eléctrico
Cumplimiento de las Normas de Seguridad Eléctrica
Por Alejandro Llaneza y Randell B. Hirschmann

En los últimos tiempos hemos visto un gran número de avances en lo que respecta a estándares de seguridad eléctrica, en los EEUU y Canadá estos estándares cubren virtualmente a todos los trabajadores de la electricidad. Afortunadamente para los trabajadores en Latino América, nuestros países han comenzado a adoptar dichos estándares. El objetivo de los estándares es crear un ambiente de trabajo más seguro. A lo largo del país, todos los días debemos ser testigos de explosiones de arcos eléctricos (relámpagos y ráfagas de arco); las estadísticas muestran que en los EEUU suceden entre 5 y 10 arcos eléctricos por día.

Desgraciadamente, detrás de cada una de esas explosiones de arcos eléctricos encontramos historias trágicas de discapacidades, familias destruidas y vidas desperdiciadas. Desde la perspectiva del empleador, no se trata de un problema hipotético, sino un problema real que va a hacer estragos en su cuenta bancaria a través de costos médicos, de rehabilitación y de capacitación, como así también probables multas onerosas provenientes de organizaciones como OSHA en los EEUU (similar al Ministerio de Trabajo y de la Seguridad Social) y otras en todo el mundo.

Hay 7 ideas sencillas que debemos tener en cuenta durante la creación de un programa de protección contra la formación de arcos eléctricos:

#1 El trabajador: El trabajador mismo es un elemento clave del programa de seguridad de una compañía. El electricista debe estar calificado para llevar a cabo el trabajo que le ordenan realizar. La norma 70E de NFPA (2-1.1.2) dice: "Sólo se permitirá que las personas calificadas trabajen en los conductores o parte de circuitos eléctricos que han sido puestos en una condición de trabajo eléctricamente segura." Es decir que el trabajador posea suficiente conocimiento y capacitación para desarrollar la actividad, porque un poco de conocimiento es algo peligroso. Si la tarea se encuentra más allá de la capacidad del trabajador, estará poniendo en peligro su vida, las vidas de sus compañeros y un equipo eléctrico de gran valor.

#2 Prácticas de trabajo: Es evidente que el empleador no desea poner en riesgo a sus empleados. Es muy importante minimizar los peligros potenciales a los que su personal se ve expuesto. Se deben establecer una serie de procedimientos o reglas de trabajo que los electricistas deben acatar. Los siguientes son algunos ejemplos:

Trabajo en sistemas des-energizados
Utilización de equipamiento de seguridad (herramientas aisladas, pértigas, etc)
Implementación de Programas de Candado - Etiqueta


#3 Evaluación del Peligro: La NFPA 70E exige que todos los empleados que trabajan con electricidad realicen una evaluación del peligro de cualquier labor que implique más de 50 voltios, en donde haya posibilidades de un incidente con arco eléctrico. El objetivo de esta evaluación es establecer el nivel de peligro al que se encuentra expuesto el empleado mientras realiza su labor. Como resultado de este análisis, el empleador podrá proveer a sus empleados un EPP (Equipo de Protección Personal) con el nivel de protección adecuada. El análisis del potencial riesgo comienza con el ingreso de información sobre el equipo donde se realizara la tarea especifica. Se deben incluir los siguientes elementos:

Amperaje
Voltaje
Abertura del arco
Distancia del trabajador a la fuente del arco
Duración del arco basada en ciclos (del interruptor, fusible, etc.)
Configuración del sistema (arco en caja o abierto)


A través del voltaje conocido, es sencillo identificar los guantes adecuados para el trabajo a realizarse. Los guantes de goma funcionan como aislante del choque eléctrico (y electrocución potencial). Deben tener el suficiente aislamiento para resistir la conducción de electricidad desde la fuente, a través del cuerpo del trabajador hasta tierra. Si el electricista está trabajando en un sistema con un voltaje de alimentación de 480 voltios (CA), unos guantes clase "00" serán suficientes. Sin embargo, si se está trabajando en un sistema con aproximadamente 17kV (CA), serán necesarios unos guantes clase "2". Cuanto más elevada sea la graduación de los guantes, mayor será la capacidad de aislamiento. Si la protección es insuficiente o inexistente, la energía va a pasar a través del cuerpo del trabajador. Según la cantidad de corriente, podrá recibir una pequeña descarga, una quemadura grave o morir electrocutado.

La identificación de un nivel adecuado de indumentaria es un poco más complicada que la selección de guantes. Estos se utilizan como aislantes para prevenir un choque eléctrico, mientras que la indumentaria los protegerá del mayor peligro, los arcos eléctricos. La indumentaria que se usa es un aislante del calor, la energía termal que genera esta terrible descarga explosiva que provoca el arco. Esta energía se mide en calorías, o más específicamente, calorías por centímetro cuadrado. Para visualizarlo, podemos pensar en un encendedor. La punta de un dedo mide aproximadamente 1 centímetro cuadrado. Si sostenemos un encendedor de cigarrillos a 2,5 cm. del dedo índice y lo encendemos, veremos que difícilmente podremos mantenerlo durante mucho tiempo. En 1 segundo, el dedo recibió aproximadamente 1 cal/cm². Si no pudo mantener el dedo por un tiempo tan corto con una exposición de 1 caloría, imagínese 8, 40 o 95 calorías. Una explosión de arco eléctrico y su energía termal no deben tomarse a la ligera. Incluso 2 o 3 calorías, un nivel fácilmente alcanzable con un servicio de 480 voltios, debe tratarse con respeto. Lo más probable es que la exposición de 1 a 2 cal/cm² provocara en la piel humana una quemadura de segundo grado.

La cantidad de corriente disponible es una variable importante que determina la cantidad de energía térmica producida por la explosión de arco. Si no se está generando la energía en el lugar, se debe contactar al departamento de ingeniería del servicio público local (el servicio que provee electricidad al lugar en donde se llevan a cabo las tareas), y preguntar sobre la corriente disponible en las instalaciones. Para ilustrar este punto podemos utilizar una simple analogía: su hogar.

En el sótano quizás tenga un panel eléctrico de 100 amps. Sin embargo, en la calle hay líneas de alta tensión, que transportan 2000 amps de energía, para proveer electricidad no sólo a su casa sino también otros hogares de la misma calle. Si ocurriera un arco eléctrico dentro de su panel eléctrico, el primero consumiría la mayor parte de los 2000 amps que se encuentran en su calle. Tomará toda la energía que pueda encontrar y la liberará en forma de una explosión de arco. Lo mismo puede ocurrir en sus instalaciones. Si la empresa de servicios públicos local está proveyendo electricidad a sus instalaciones, potencialmente toda la electricidad que circula por la calle podría atraerse para formar un arco. Es cierto que el equipamiento general, la iluminación y los equipos de las oficinas disminuyen la cantidad de energía disponible para generar el arco, sin embargo es muy difícil o imposible cuantificar la reducción. A menudo es más fácil incluir la total cantidad de corriente disponible en los cálculos, en lugar de "adivinar". En el peor de los casos se sobreestimarán los peligros y el nivel de protección será calculando el peor potencial peligro.

Existen varios recursos disponibles para calcular el nivel de potencial exposición a la energía del arco. Una herramienta sencilla es la Duke Power Heat Flux Calculator, un programa que brinda un cálculo razonablemente preciso. Este shareware se encuentra disponible en la Red en forma gratuita. Para solicitar la Duke Heat Flux Calculator y/o una Guía en español sobre cómo utilizarla pueden escribir a AQUI. Dentro de la 70E de NFPA, existen fórmulas para calcular los niveles de peligro, como así también los límites de acercamiento a los peligros.

Al realizar el análisis de riesgo, es importante tener en cuenta la famosa frase de computación "Basura adentro, basura afuera". Es muy importante comenzar los cálculos con números razonables. Si ingresa a sus cálculos números demasiado bajos, el resultado no será representativo de los peligros reales y no se estará protegiendo al personal de la manera adecuada. Lo indicado es realizar la evaluación con números razonables, inclusive considerar el mayor potencial peligro, a fin de garantizar que se ha diseñado un factor de seguridad para los empleados.

#4 Una protección mayor que el peligro: Utilizando una analogía con el fútbol, si queremos que nuestro equipo salga victorioso, debemos contar con una defensa que sea mejor que los atacantes del otro equipo. A fin de proteger a los empleados, se debe garantizar que la protección que están utilizando sea mayor (una indumentaria con nivel de protección mayor) que el arco que podría generarse en el trabajo que están realizando. De la misma manera en que nadie querría utilizar un chaleco antibalas diseñado para calibres pequeños y luego recibir disparos de un arma de grueso calibre. Es muy probable que esa persona no sobreviva, porque a pesar de estar utilizando un chaleco antibalas, no brindará la protección adecuada frente a los altos calibres. Tampoco es adecuado utilizar protección contra arcos eléctricos que se encuentra por debajo del potencial peligro de exposición. El resultado de la protección inadecuada será quemaduras graves y la potencial muerte.

#5 Capas: Se ha avanzado mucho sobre la idea de proveer diferentes capas de protección. El objetivo se basa en agregar valor a la protección que ofrecen diferentes capas en la indumentaria (como la protección que brinda el espacio de aire entre las capas) a fin de crear un sistema de protección que iguale o supere al peligro. Comúnmente, los trajes de algodón resistente al fuego (FR) o de Nomex® que utilizan los empleados pueden brindar una protección desde 4 a 10 cal/cm². Si le agregamos un traje de 15 cal/cm², la lógica indicaría que tendríamos cerca de 25 cal/cm² de protección. Sí . . . ¡pero no es así! El cuerpo tendrá aproximadamente 25 cal/cm² de protección mediante la combinación de la indumentaria de trabajo con el traje contra arcos, pero no se está utilizando indumentaria de trabajo en la cabeza. La capucha seria la única protección para la cabeza, en este caso de 15 cal/cm². Si el empleado se ve expuesto a una explosión de arco de 25 calorías, el cuerpo estará protegido, pero su rostro y cabeza sufrirán terribles quemaduras. Es extremadamente importante estar protegido de pies a cabeza con un nivel superior de protección en cal/cm², que la del potencial peligro. La medicina moderna es maravillosa y a veces puede hacer milagros; sin embargo, tiene limitaciones en cuanto a la reparación de un rostro después de quemaduras.

#6 Superficie Cubierta: ¡Si no está cubierto, no está protegido! Algunos empleados caen en la tentación de utilizar sólo una chaqueta o una capucha, o una chaqueta sin pantalones. Esto no sólo es poco inteligente, también va en contra de lo que NFPA 70E exige. Un peligro que supera las 8 calorías exige el uso de una capucha y una vestimenta que cubra todo el cuerpo. Por debajo de este nivel (Categorías de peligro 1 y 2 según NFPA 70E), la indumentaria de trabajo resistente al fuego y un protector facial especialmente diseñado y probado para arcos eléctricos serán suficientes. Si analizamos los protectores faciales, éstos son simplemente eso: protección para el rostro. No son dispositivos de protección para la cabeza, sólo protegen el rostro (esta medición en pruebas de laboratorio es realizada con los sensores termales en maniquíes, para los ojos, la boca y debajo de la barbilla). Se debe considerar seriamente el uso de un pasamontañas cuando se utiliza un protector facial en niveles menores a 8 calorías, a fin de brindar protección al resto de la cabeza. Sin embargo, la 70E exige capuchas por encima de las 8 calorías.

#7 Indumentaria: No toda la protección para arcos eléctricos es igual. La NFPA 70E y ASTM F1506-02a exigen que toda la indumentaria para arco eléctrico establezca su grado de protección en una etiqueta, en ATPV. Esto establece que el fabricante de la indumentaria ha realizado pruebas de la tela, de la que está hecha la prenda, y ha determinado que la tela brinda un nivel específico de protección contra la energía termal de una explosión de arco. Siempre se debe buscar el nivel de protección contra arcos eléctricos (ATPV). Si la indumentaria no tiene una graduación contra arcos, entonces NO brinda protección contra arco eléctrico.

Existe un relativamente nuevo estándar de prueba, ASTM F2178-02a, el cual se considera el más importante. Esta exige que los fabricantes de capuchas y protectores faciales realicen pruebas sobre estos productos. Este estándar se desarrolló para garantizar que a las capuchas se les otorgue su nivel de protección según su punto más débil. Los fabricantes deben llevar a cabo un mínimo de 20 pruebas sobre el producto vendido. La capucha ya no se analizará por la protección que ofrece la tela, sino por el desempeño del producto completo. Poco a poco la industria está haciendo estas pruebas. Antes de adquirir cualquier EPP para arcos eléctricos, uno debe asegurarse que este haya sido aprobado bajo las normas y estándares NFPA 70E, ASTM F1506-02a y F2178-02ª, soliciten los resultados si es necesario.

Para finalizar cabe mencionar, que la protección que no se usa de la manera adecuada no brindara la protección esperada. Si la chaqueta no está cerrada o la capucha es dejada en el piso, el usuario seguramente sufrirá quemaduras en la exposición a un arco. A pesar de todo el conocimiento, la experiencia, bien intencionadas evaluaciones de peligro por parte de los empleadores y del gasto en indumentaria para arcos. Por eso, es sumamente importante tener en cuenta durante la creación de un programa de protección contra la formación de arcos eléctricos, la participación de todo el personal involucrado en las tareas a evaluar. No solo determinar que protección se debe utilizar en cada tarea, sino que además se les debe demostrar él porque de esto.

El trabajo del electricista es una labor peligrosa. De hecho, según un trabajo reciente del Departamento de Estadísticas del Trabajo de EEUU, los electricistas tienen la tercera profesión más peligrosa. Aún así, si ocurre un accidente, con precauciones, cuidados y capacitación apropiada según NFPA 70E, las quemaduras provocadas por una exposición a arcos eléctricos pueden minimizarse o incluso prevenirse. Sus esfuerzos rendirán frutos sobre la moral de los empleados y en las finanzas de la compañía.

Por Alejandro Llaneza (*) y Randell B. Hirschmann

(*)Consultor, Instructor y Educador en Seguridad y Equipamiento de Protección Personal para la Industria Petroquímica, Eléctrica y General. Escritor y Colaborador en Revistas y Portales de la Industria. Miembro del Grupo de Investigación y Desarrollo de Oberon Company. Gerente de Ventas Internacionales Oberon Company

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